El oro de los templarios

Aquella gente apenas tenía nada, salvo montones de oro

Terry Pratchet

oro del temple

Pocas organizaciones han estado rodeadas de un aura de misterio en la historia como la de los templarios.

Esta orden, denominada “Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón” llegó a ser una de las mayores fuerzas militares y financieras de la historia.

Como es lógico, una fuerza  económica tan poderosa que llegó a dominar las finanzas de Europa durante un siglo, tenía tener una gran cantidad de oro y metales preciosos, divisa fundamental de los siglos XII y XIII.

¿Pero cómo es posible que una orden que se vanagloriase en las más altas prácticas de ascetismo alcanzara una riqueza tan grande, con nada menos que el primer sistema de crédito bancario del mundo?

Si miramos con los ojos de la lógica podremos ver que hay una especie de paradoja; algo que no acaba de cuadrar del todo, con una orden de carácter religioso y militar, hasta el punto de ser casi de tipo monástica, y que en menos de cien años edificaran el mayor poder bancario y financiero de Europa y el mundo.

Esto último no parece muy lógico; y cuando tenemos algo así es porque, efectivamente, las cosas no son tal y como parecen ser.

Oro esotérico y oro real de los templarios

Según podemos encontrar en la cultura popular, por ejemplo en la película “Indiana Jones y la última cruzada”, o varios libros al respecto, el oro de los templarios vendría a ser la búsqueda del conocimiento oculto y perdido para alcanzar la iluminación espiritual, quedando el oro físico como una cuestión secundaria. En esto último tenemos un caso parecido al de los alquimistas, de los cuales se dice que el verdadero oro que buscaban era el interior, y que el metal amarillo no era sino una mascarada o cuando menos algo con mucha menos importancia. Esto nos recuerda el papel del oro en cuanto a la asociación del mismo con la conquista espiritual, a la que siempre se asocia.

Por ejemplo, hay quienes dicen que el verdadero motivo de los templarios podía ser el llegar a dar con el paradero del Arca de la Alianza, la cuál estaba en Jerusalém, con lo que la conquista de la misma era imperativa para la orden, de ahí su “fundación” con otra excusa, como podía ser el proteger a los peregrinos. En esto siempre podemos ver que nadie suele dar nada a cambio, y parece que el caso de los templarios no era diferente.

Por ejemplo, independientemente de que las leyendas del Arca de la Alianza sean verdaderas o no, el hecho es que la Orden después de “proteger” a los peregrinos, se convirtió en la más rica y poderosa de Europa.

Primero se empezó con la “protección a los peregrinos” y luego se derivó en las encomiendas por toda Europa y el Mediterráneo, que fueron nada más y nada menos que la primera banca multinacional del mundo, pues en esas encomiendas los viajeros de toda Europa podían intercambiar sus letras de cambio y mercancías con toda confianza, eso sí, con la mordida oportuna de los templarios.

Queda claro que los templarios fueron muy habilidosos a la hora de establecer un sistema privado de comercio, banca e incluso seguridad privada, que es en lo que acabó convertida la orden.

Todo esto contrasta mucho con la supuesta moral de una orden que se había creado prometiendo los más solemnes votos de pobreza.

Parece extraño, cuando menos, que los primeros nueve hombres que fundaron los templarios lo hicieron con el solo objeto de servir a Cristo, cuando lo cierto es que pocas décadas después ya tenían montado un sistema multinacional de defensa privada y banca al más alto nivel.

Casi que podríamos decir que dichos hombres sabían lo que hacían; como si de algún modo hubieran puesto las bases para crear el mayor emporio financiero que se había visto en el mundo.

¿Por qué montar un proyecto multinacional con la mascarada de ser una orden monacal dedicada a la pobreza y la austeridad?

Pues porque enmascarado en esas cuestiones tan nobles, les resultaría más fácil poder llegar al “corazón” de lo que era el poder de Europa en la época: el papado y los reyes.

Al hacerse con el favor del papado consiguieron, nada más y nada menos, la exención de impuestos en la mayor parte de los territorios en los que operaban. Comparemos esto con lo de otros súbditos que tenían que pagar las tasas “religiosamente”. Aquí tenemos uno de los primeros grandes ejemplos de ingeniería y evasión fiscales a gran escala, siendo esto una de las claves para el extremadamente rápido crecimiento económico que tuvo la orden en cuestión de décadas.

La trama estaba montada: imagen impecable, buena reputación, guerreros del cristianismo, favores papales, etcétera.

Acumulación de oro por los templarios

El hecho es que los templarios acumularon grandes riquezas de oro y plata y no parece ser que las donaran a los pobres, tal y como cabría esperar de una orden dedicada en cuerpo y alma – en teoría – a combatir la pobreza y la injusticia.

Esto último recuerda a las sempiternas promesas de los comunistas ricos, como actores y grandes capitalistas, que siempre anda defendiendo las causas comunistas, de “justicia social”, y cosas similares, y luego resulta que tienen una mansión en Miami y no pocas piezas de oro y lujo.

Como siempre, este es el tipo de detalles que sirve para ver el verdadero carácter de una orden como los templarios.

¿Qué eran blasfemos, homosexuales, adoradores de Satanás y todas las cosas de las que les acusaron?

¿Quién sabe?

Ahora bien, lo que sí sabemos es que los “humildes caballeros” construyeron el primer imperio bancario del mundo y que tenían una gran fortuna de onzas de oro, plata y no pocos diamantes repartidos por los cuatro esquinas de su reino.

El problema de los templarios comenzó con la caída de Tierra Santa en 1187 con lo que toda la parafernalia de su creación se vino abajo, quedándose así desenmascarados durante todo el siglo siguiente como lo que eran: ávidos comerciantes y financieros.

En 1307, Felipe IV, el Hermoso acabó con los templarios, o al menos inició el principio de su fin. Según la historia todo fue porque el rey francés les debía grandes cantidades de dinero para sufragar guerras y no quería pagarlas, pero puede ser que en realidad hubiera otros motivos ocultos.

El hecho es que con esta intervención y con la subsecuente del papa Clemente V, de disolver la orden, esta dio final a su historia, pero las leyendas dicen que muchos de los templarios siguieron sus actividades a escondidas y bajo otros paraguas.

No cabe duda de que una parte del oro de los templarios fue confiscado en este proceso, pero la gran mayoría del mismo “desapareció” sin dejar rastro.

Templarios y el oro

En la época de los templarios, el oro era apreciado en China, India, África o América.

El hecho de que los templarios acumularan oro nos debería mostrar la verdadera importancia del mismo, sobre todo porque estamos ante un caso especial: los primeros grandes banqueros del mundo.

Es decir, estos podían tener cantidades infinitas de notas de crédito y demás, pero su capital principal era guardado a la antigua usanza. En oro.

Esto es lo mismo que hacen todos aquellos que predican contra el oro, ya que una cosa es la que dicen, y otra distinta es lo que hacen.

Los templarios no eran diferentes y a pesar de su “amor” por el dinero “papel”, su ahorro verdadero lo preferían tener en oro, y todo esto por una sencilla razón: porque sabían que dentro de 500 años el oro seguiría siendo intercambiado en el mundo, mientras que sus letras de crédito solo tendrían valor de coleccionista, como mucho.

Lo mismo siempre termina pasando a cualquier sistema Fiat de divisas, y también le pasará a cualquier sistema digital, llámese Bitcoin o llámese como se llame.

Unos dicen que el oro de los templarios era espiritual, tratándose más bien de una búsqueda de Dios.

Sin embargo, la historia dice que el oro de los mismos tenía que ver más con el físico, con el que se podían meter en el bolsillo. De otra manera no puede ser para una orden que hizo una campaña de marketing sobre lo modesta que era y acabó en poco tiempo en un emporio financiero tal y como el mundo nunca había visto hasta entonces, con una cantidad enorme de onzas de oro en su poder.

A veces no te fijes tanto en lo que te dicen sino a donde fluye el dinero.

Ese es el verdadero motor de la historia moderna.

Gracias por compartir

Deja un comentario